¿Qué es la gamificación y qué papel juega dentro del marketing?

Generalmente traducido al español como gamificación, o juguetización, la ludificación se refiere a nuevas técnicas de motivación dirigidas a mejorar la producción, potenciación el aprendizaje, o solucionar diversos problemas dentro de un proceso concreto, basadas en distintas actividades lúdicas más propias de los juegos de ocio que de las actividades comerciales, educativas o referentes a cualquier tipo de materia de estudio. El principal objetivo de dichas técnicas es aplicar el pensamiento de diversos juegos a la cotidianidad del individuo, facilitando la consecución de una serie de objetivos relacionados -normalmente- con la fidelización, creatividad y cohesión social, aplicados en el ámbito de la comunicación y en marketing con fines meramente comerciales.

Uno de los antecedentes más cercanos que podemos encontrar de dicha técnica es la inclusión de los videojuegos en las redes sociales, pero podemos apreciar diversos indicios de tan novedosa actividad en décadas anteriores; los teléfonos móviles fueron los primeros en incluir videojuegos en cada nuevo modelo, lo que a día de hoy se ha convertido en un lucrativo negocio -el Serpiente del Nokia N70 se ha convertido en casi un hito del entretenimiento-, así como Satélite Digital, que allá por principios de siglo adjuntó a su propuesta un canal de videojuegos que se manejaban con el mando a distancia, y que no gozaron de mucha fama -a decir verdad dejaban muchísimo que desear-. Esta tendencia incrementa la motivación de los usuarios, modificando de forma muy positiva su participación en diversas plataformas.

La base sobre la que se erige dicha técnica es la ludología, un concepto que surgió en el ámbito empresarial a lo largo de las últimas décadas, referida a proponer distintos retos, así como varias recompensas, al cliente, en pro de una serie de beneficios a obtener. Su popularidad aumentó tras la inclusión de dicha tendencia en otros ámbitos, como el estudiantil o la comunicación de masas. El auge del entorno digital, por otra parte, no ha hecho más que potenciar su repercusión. Con respecto al mundo empresarial, la gamificación ha logrado fidelizar al consumidor con gran cantidad de marcas comerciales, gracias -en parte- al uso de una serie de técnicas aplicadas en el ámbito de la mercadotecnia, dirigidas a ofrecer al usuario diversas experiencias de ocio cuya intención no es otra que involucrarle en la actividad empresarial de la marca de un modo más directo; eventos culinarios, conciertos, festivales de arte, deportes, y un largo etcétera, conforman el listado de actividades más habituales con las que las distintas marcas suelen ofrecerse a sus clientes.

Del mismo modo que Red Bull y Monster Energy han logrado destacar como patrocinadores de distintos eventos deportivos, y germeister ha ido incrementando su presencia en festivales de música, ofreciendo eventos y actividades de todo tipo a sus clientes, otras marcas han aplicado la misma técnica a la hora de incluir al usuario de un modo más directo en las actividades de la empresa, en busca de que se forme parte activa de la marca.

 

Infografía elecciones Francia 2017: Macron-Le Pen

En esta segunda infografía se analiza la actividad de Twitter de los dos candidatos, Emmanuel Macron y Marine Le Pen, que lideraron los comicios presidenciales en Francia y que irán a la segunda vuelta el próximo 7 de mayo.

Infografía elecciones Francia 2017

En esta infografía mostramos un resumen de la actividad que hubo en la red social Twitter de los cuatro principales candidatos durante los días previos a las elecciones, incluyendo el 23 de marzo.

[7]DAYS Rafa Nadal

Esta semana publicamos la ficha de Rafa Nadal, el tenista español considerado mundialmente como uno de los mejores jugadores de la historia del tenis. 

¿Qué es el Big Data y cómo lo están utilizando las empresas?

Dado el incremento de tráfico de datos que ha tenido lugar en la red en los últimos años, por mor de gran cantidad de nuevas plataformas y aplicaciones -como pueden ser las redes sociales, grandes empresas de venta online, o las plataformas de almacenamiento en la nube-, la tecnología de la información y la comunicación se ha visto en la obligación de configurar una nueva disciplina dedicada a los datos masivos; Big Data, macrodatos, inteligencia de datos, o datos a gran escala, es un concepto que hace referencia a una serie de conjuntos de datos tan amplios que las aplicaciones informáticas convencionales del procesamiento de datos no son lo suficientemente potentes como para tratar con ellos, motivo por el cual los procedimientos usados normalmente para ordenar, sintetizar, o hallar patrones repetitivos dentro de estos datos, no son suficientes.

Las dificultades que presentan este tipo de conjuntos de datos tienen que ver con la elaboración de informes estadísticos y modelos predictivos -relacionados con el análisis de negocio y la publicidad-, el espionaje, seguimiento de la población -en relación a la prevención del terrorismo, lucha contra el crimen organizado, etcétera-, o los datos de enfermedades infecciosas; el problema se presenta a la hora de recolectar, almacenar, compartir, visualizar, analizar o simplemente buscar un apartado concreto dentro de dicho conjunto, debido a sus dimensiones. En este punto es en el que se presenta como ineludible el uso de un nuevo sistema de gestión y análisis de grandes volúmenes de datos, que no pueden ser tratados de manera convencional.

Las redes sociales se han convertido en un gran archivo multimedia en el que los internautas almacenan su vida, y las empresas no han tardado en utilizar dicha información para decidirse entre varios candidatos a un mismo puesto de trabajo; en relación a dicha necesidad, Oracle ha lanzado una aplicación pionera dentro del Big Data, llamada Taleo Social Sourcing, e integrada con la API de LinkedIn, Twitter y Facebook -esto nos servirá de ejemplo para entender cómo funciona este nuevo sistema-. De este modo los distintos departamentos de recursos humanos pueden acceder al perfil social y profesional de cualquier posible trabajador en cuestión de segundos, trabajando con un conjunto de datos cuyo volumen sobrepasaría las capacidades de cualquier software convencional. De este modo las empresas tienen la posibilidad de ofrecer a un público más objetivo el puesto de trabajo ofertado -descartando, por ende, los perfiles que no se adecuen a las necesidades de dicho empleo-.

Puede que el ejemplo más claro del uso que las distintas empresas dan al Big Data lo encontremos en Amazon, líder de ventas en Internet. El éxito de dicha empresa se basa en el modo en que los datos de compra de un usuario se cruzan con los de otro, creando, de este modo, anuncios personalizados, dirigidos directamente a un público objetivo mediante banners en redes sociales o boletines electrónicos. De este modo Amazon puede hacer un seguimiento de los intereses de cada uno de sus clientes, al haber registrado sus comprar previas, estableciendo una serie de patrones que le servirán, en última instancia, para ofrecer única y exclusivamente aquellos productos que puedan interesar al usuario, lo que trae consigo una publicidad mucho más efectiva que la conocida hasta el momento -esto sería, por explicarlo de algún modo, como llevar el típico panel publicitario que se dispone a un lado de la carretera a la fachada que se presenta en frente de la casa del comprador objetivo, presentándole el producto que desea adquirir incluso antes de que se dispongo a comprarlo-.

Sin duda esta nueva tecnología ha supuesto una revolución dentro del ámbito empresarial, acortando las distancias entre cliente y empresario, y estableciendo un método fiable a la hora de navegar en ese universo confuso que es la red, en el que cada vez más usuarios dejan su huella, acrecentando, de este modo, el volumen de datos almacenados.

El poder de las redes sociales en política

Lejos han quedado los tiempos en los que los universitarios imprimían propaganda política en las facultades, con el objetivo de crear conciencia, coordinar manifestaciones, e imponerse al orden establecido; hoy en día no es necesario un soporte físico para movilizar a las masas, puesto que la universalidad del alcance que nos proporciona la red, así como su inmediatez y el fácil acceso que ofrece a los usuarios, han convertido a Internet en la herramienta de transmisión de ideas más poderosa de todos los tiempos, capaz de moldear la opinión pública, ensalzar o desvirtuar a personajes políticos, e incluso hacer campaña fuera de los medios oficiales, de un modo ajeno a todo mitin electoral que pueda estar programado en la agenda de los líderes políticos del momento; todo esto ha dotado de un poder superior a las redes sociales, espacio en el cual se maneja gran cantidad de información a diario, generando un caldo de cultivo de opinión que, inmediatamente después, se verá reflejado en las urnas.

En los últimos tiempos, los ciudadanos han pasado de ser meros receptores de información a elaboradores, emisores y divulgadores de la misma, utilizando como herramienta nuevos medios de  comunicación que ofrecen un alcance internacional, y que con el tiempo se han convertido en una potente herramienta política; hace un par de décadas era impensable que la opinión de un ciudadano cualquier pudiera llegar a un conjunto más amplio, pero hoy en día, gracias a plataformas como Twitter, WhatsApp, Facebook, Google+, entre otras muchas, esto se ha convertido en una realidad con la que los mass media se han tenido que acostumbrar a convivir -adaptándose, casi por fuerza, al medio-.

Anteriormente era el periodista el que exponía su versión de los hechos, y la actualidad se ofrecía al mundo en breves porciones de información -ordenada- que tenían a su disposición una serie de espacios horarios concretos, así como diversos soportes físicos determinados; ahora cualquiera puede dar su opinión, exponer su visión de los hechos y generar debate, sobredimensionando de tal modo la información que el usuario se ve expuesto a la actualidad de un modo continuo e inmediato. En los últimos años hemos sido partícipes de acontecimientos sociales que han pasado a la historia como puntos clave de nuestra evolución social, tales como la Primavera Árabe, el 15-M, la aparición de nuevos partidos políticos que han roto con el bipartidismo en España -un claro ejemplo es Podemos-, o el desmantelamiento de multitud de tramas de corrupción, gracias en parte a la labor de activistas que juegan en los límites de la legalidad, como Wikileaks o Anonymous; las redes sociales han sido el medio oficial de todos estos acontecimientos, así como el espacio en el que dichos grupos han coordinado sus acciones y manifestando sus ideales, filtrando toda información lo suficientemente importante como para “cambiar el mundo”.

En base a esto, a diario, como usuarios que somos, nos enfrentamos a todo tipo de información en la red, y mucha de ella es falsa, creada única y exclusivamente para deformar la realidad en base a una serie de pretextos políticos -un claro ejemplo son las noticias manipuladas que circulan por redes sociales, sobre delitos perpetrados por refugiados en Europa, cuyo objetivo es difundir un mensaje islamófobo-. Partidos políticos como Podemos alcanzaron una proyección internacional -recordemos los resultados en Europa, mucho antes de hacerse un hueco en el Congreso de los Diputados y el Senado– tras una ardua campaña propagandística que los propios ciudadanos llevaron a cabo en las redes sociales; del mismo modo, en EEUU, hemos sido espectadores -recientemente- del modo en que dicha actividad propagandística -desarrollada en parte en la red- desbancaba a Hillary Clinton en las elecciones a la presidencia del gobierno, otorgando el cetro de mando al polémicos Donald Trump.

En definitiva, la capacidad que ofrecen las redes sociales a la hora de generar debate, y moldear la opinión pública, es equiparable a la de los medios de comunicación convencionales, con la diferencia de que la veracidad de los contenidos ofrecidos en estos espacios está sujeta al origen de dicha información, y en muchos casos ésta es de dudosa fiabilidad; aún así, está visto y comprobado que el individuo, sujeto a los estímulos inmediatos que recibe del medio, actúa en base a los impulsos que recibe de él, motivo por el cual la efectividad de las redes sociales a la hora de moldear y dirigir el pensamiento político es, si acaso, intrínseca al alcance -ilimitado- que dichas herramientas ofrecen.

Estrenamos categoría: [ 7 ] DAYS

En Tenthman estrenamos categoría en el blog: las fichas [7] DAYS

Cada semana se publicará una ficha de un personaje público, desde políticos, periodistas, deportistas… personas activas en las redes sociales. Mostraremos, de manera visual, las conclusiones sacadas tras una semana de monitoreo de la red social más activa del usuario. Éste consiste en la captación de datos de todo lo que se relacione con el usuario, ya sean contenidos propios o menciones, así como metadatos de idioma o dispositivos desde los que se realizaron las publicaciones. Esta captación de datos es posible gracias a Caroline, nuestra herramienta de gestión de contenidos digitales.

Empezamos con Jordi Évole presentador, cómico y guionista catalán, conocido por su programa de la Sexta: Salvados.

Mónica Lewinsky, la primera víctima de acoso digital

Todos conocemos el caso de Mónica Lewinsky, y de su romance con el ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton –aún viniendo, muchos de nosotros, de generaciones posteriores a tan colosal escándalo, capaz de salpicar las cabeceras de los principales medios de corte internacional-. En 1998, la secretaria del ex presidente perdió su reputación y dignidad en manos de la opinión pública: la aparición de Internet supuso, a posteriori, que dicho maltrato se prolongase en el tiempo de un modo indefinido, convirtiéndola, por fuerza, en un personaje público con el que -al parecer- los usuarios podían tomarse ciertas licencias a la hora de vilipendiar y faltar al respeto; sin saberlo, Mónica se había convertido en la primera víctima de acoso digital.

“Fui la paciente cero en perder la reputación personal a nivel mundial, de forma casi instantánea”. De este modo explica su caso ante un público numeroso en la conferencia que ofreció en el ciclo TED, en la ciudad de Vancouver, Canadá, en relación al fenómeno del ciberacoso, delito del que se considera primera víctima a nivel internacional, añadiendo que “pasé de ser una figura desconocida a ser una persona mundialmente humillada”. La campaña de acoso que sufrió durante años, tanto por parte de medios de comunicación como de infinidad de usuarios privados en Internet, ha salpicado su día a día de tal modo que no ha dudado en ofrecer su caso, nuevamente, a la opinión pública, esta vez por voluntad propia, convirtiéndose en un icono de la lucha contra el ciberbullying.

En 1998 asistimos a los albores de la revolución digital: posteriormente, tras la aparición de Internet, vendrían las primeras redes sociales, tales como Myspace, Messenger o Fotolog; inmediatamente después llegarían a nosotros los grandes titanes actuales de la comunicación virtual, virtualmente encarnados en Facebook, WhatsApp, Twitter, Instagram, etcétera. De aquella, los medios de comunicación vieron en Internet una herramienta con la que abrazar a un público mayor, sin intuir que, tras la aparición del sistema android, la telefonía móvil propiciaría que dicha dimensión se viera ampliada a una escala todavía mayor; en el caso de Monica Lewinsky, esto supuso la prolongación de un infierno que debió haber acabado a finales de los noventa, y que -para su desgracia- se vio eternizado de tal modo que todavía a día de hoy se sigue hablando de su affaire con el ex presidente Bill Clinton tanto en la red como en los medios de comunicación de masas.

Ha pasado mucho tiempo desde que el escándalo ocupase las portadas de los principales diarios internacionales, así como las cabeceras de los telediarios más importantes del mundo. Hoy en día, tristemente, son muchos los casos de acoso virtual que enturbian la historia de Internet, algunos de ellos con fatídicos desenlaces, como aquel que tanto conmovió a Mónica Lewinsky, impulsándola a convertirse en activista por los derechos de las víctimas de este tipo de acoso; Tyler Clementi, un joven universitario de dieciocho años de edad, se suicidó en 2010 tras viralizarse un video en el que aparecía manteniendo relaciones sexuales con otro hombre.

En Tenthman luchamos diariamente para que casos como éste no vuelvan a repetirse jamás, borrando de Internet cualquier contenido que atente contra el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen de nuestros clientes. Si crees estar sufriendo algún tipo de acoso en la red, no dudes en ponerte en contacto con nosotros; de 1998 hasta hoy han cambiado mucho las cosas, podemos ayudarte.