Los costes y riesgos que supone para las empresas un ciberataque

Las grandes compañías hace tiempo que digitalizaron sus contenidos, realizando todas sus acciones por medio de la red, hecho por el cual han de destinar una mayor atención a la seguridad de su infraestructura. Cabe destacar que el Internet al que normalmente accedemos ocupa un mínimo porcentaje del groso de su dimensión, y el resto, conocido como internet profunda, o Deep Web, se halla destinado a actividades gubernamentales y empresariales, en las cuales la información se halla encriptada, y dichas actividades se tornan invisibles a ojos ajenos; a no ser que dichos ojos sepan dónde mirar.

El pasado viernes se iniciaba el ataque cibernético más demoledor de la historia, dejando tras de sí a más de 150 países afectados y 200.000 víctimas, la mayor parte de ellas empresas. Se cree que a partir de hoy, lunes día quince, dichas cifras puedan aumentar, en cuanto las actividades comerciales se reanuden tras el fin de semana.

El ransomware, nombre con el que ya se conoce al virus, ha llevado a cabo un rapto masivo de ficheros por todo el mundo, dejando en evidencia, en muchos casos, la seguridad de grandes empresas y entidades gubernamentales. La seguridad digital se ha convertido en un punto de vital importancia para las empresas, hallándose las mismas en constante peligro de no tomar cartas en el asunto, dado que las consecuencias de una de estas incursiones no autorizadas pueden llegar a ser nefastas. La dependencia de las organizaciones de terceros proveedores ha incrementado el número de ciberataques, así como la intensidad de los mismos; es por ello que toda empresa debe disponerse de inmediato a tomar las medidas de prevención adecuadas con las que saber defenderse.

Las pérdidas que suponen este tipo de crímenes han traído consigo, en varias ocasiones, el cierre de diversas organizaciones; sin ir más lejos, Microsoft ha estimado en más de 575.000 millones de dólares las pérdidas ocasionadas al año por ciberataques, a escala global, sin contar con las pérdidas en valor de mercado, que afectan a la cotización de las distintas marcas, y que destruyen al año alrededor de tres billones de dólares.

El método utilizado por gran cantidad de empresas a la hora de protegerse de este tipo de ataques es la contratación de un seguro que cubra las pérdidas ocasionadas, solución que, sin miras de hacer frente al problema, se estima dejará de ser rentable a las empresas en un futuro próximo, dado que este tipo de pólizas triplicarán su coste en los próximos tres años tras haberse vuelto imprescindibles. La mejor opción de la que disponen las empresas a la hora de proteger los datos de sus clientes, evitar la indisponibilidad de sus servicios tras un ataque, y asegurar la protección de sus datos corporativos, es contratar a un buen equipo de seguridad que disponga de las herramientas y conocimientos adecuados para saber frenar un ataque de estas características.

Las pérdidas económicas ocasionadas por el ransomware, así como la pérdida de reputación corporativa de gran cantidad de empresas que traerá consigo en los próximos meses, pueden acarrear una serie de consecuencias que, en los casos más extremos, hagan echar el cierre a ciertas entidades.

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