La transformación digital y lo que representa para las empresas

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan las empresas de hoy en día es a un entorno globalmente actualizado, sumamente cambiante, en el que tienen lugar continuas transformaciones del medio y de las herramientas de trabajo, así como de los métodos y estrategias con los que las distintas entidades habían establecido sus relaciones durante décadas. Este reto supone a las empresas una serie de necesidades que, con el tiempo, se han tornado imprescindibles, como la digitalización de sus actividades e infraestructuras.

La transformación digital no afecta a una parte concreta de la empresa, sino que concierne, de un modo u otro, al conjunto del todo. Se trata tanto de una metamorfosis de las distintas estrategias tomadas por la entidad hasta el momento, como de la organización de la misma, y afecta hasta al último de los empleados que conforman su plantilla. Por todo ello podríamos establecer que se trata de una transformación cultural que no solo tiene que ver con el entorno comercial, sino que afecta también al día a día de los ciudadanos.

En España se ha manifestado cierta resistencia a este cambio en los últimos años, generada, en cierto modo, por el coste económico que supone para una empresa dar tan colosal paso hacia el futuro. Los distintos factores culturales, ideológicos y formativos de las distintas entidades también influyen en un aplazamiento que, tarde o temprano, no tendrá razón de ser, y será muy perjudicial para la firma.

Vivimos un momento histórico en el que lo digital ha tomado por completo el relevo a métodos anteriores en prácticamente todos los sectores comerciales, como pueden ser el de la comunicación o la economía, dos de los pilares base del mundo empresarial. Todo ese tiempo de resistencia que presente una empresa a la transformación digital, por mor de evitar la inversión que ella supone, acarreará pérdidas económicas muy cuantiosas en un futuro próximo, dado que supondrá una ralentización de sus actividades y la incapacidad de su infraestructura para asumir la realidad que nos aguarda.

Quizá se precisen una serie de ofertas adaptadas al mercado español para que la transformación digital sea propicia en materias como la de la industria o las infraestructuras, sectores en los que todavía no existe una estrategia digital formalizada. Pese a todo, otros sectores comerciales como el de Internet o las telecomunicaciones presentan una madurez totalmente adaptada a los tiempos que corren, motivo por el cual la transformación de los anteriores es un hecho que tarde o temprano habrá de desarrollarse.

 

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